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Auriculares y pérdida de audición: ¿son seguros tus auriculares?

Auriculares y pérdida de audición: ¿son seguros tus auriculares?

Auriculares y pérdida de audición: ¿son seguros tus auriculares?

Los auriculares y los earbuds son cada vez más habituales en nuestras vidas. Los usamos para disfrutar de actividades de entretenimiento, evitar ruidos externos o atender llamadas importantes. Sin embargo, pueden resultar peligrosos si los usamos con un volumen muy alto durante mucho tiempo, además de provocar pérdida auditiva por exposición al ruido.

De hecho, no se trata de un peligro exclusivo de la gente mayor. Según la Organización Mundial de la Salud, 1.100 millones de adolescentes y adultos jóvenes están en peligro de sufrir pérdida de audición debido al uso de dispositivos de escucha personales, como los smartphones, los auriculares y los earbuds. En España, aproximadamente 1 de cada 10 personas sufre pérdida de audición, pero menos del 40 % utiliza audífonos o aparatos auditivos para tratarla.

Puesto que el uso de los auriculares va en aumento —sobre todo entre los más jóvenes—, cabe esperar que también aumente la pérdida de audición por exposición al ruido.

En este artículo, veremos los peligros de escuchar audio a un volumen alto con todo tipo de auriculares y qué pasos se deben seguir para reducir las posibilidades de sufrir un daño irreparable.

¿Qué tipos de auriculares hay?

Los dispositivos de escucha personales abarcan dispositivos amplificadores, audífonos osteointegrados, implantes en el oído medio y otras muchas categorías, algunas de carácter médico. En concreto, vamos a analizar los auriculares, los earbuds y otros dispositivos de audio de consumo similares, cuyo valor de mercado total supera los 71.500 millones de dólares.

Hay cinco tipos de dispositivos de audio de consumo y cada uno afecta de una manera distinta a la audición:

  • Los auriculares circumaurales (over-ear) son los que más aíslan del ruido, lo que permite a los usuarios escuchar audio a un nivel más bajo sin que la calidad se reduzca.
  • Los auriculares supraaurales (on-ear) se apoyan en las orejas y suelen requerir un volumen más alto para compensar el menor aislamiento y, por lo tanto, una mayor pérdida de sonido.
  • Los auriculares intraurales (in-ear) se encajan en el canal auditivo y proporcionan un sonido directo e intenso, lo que puede llevar a los usuarios a mantener un volumen demasiado alto sin ser conscientes.
  • Los llamados earbuds reposan justo fuera del canal auditivo, por lo que ofrecen menos aislamiento y conducen a prácticas menos seguras, sobre todo en entornos ruidosos.
  • Los auriculares de conducción ósea se apoyan en los pómulos o detrás de las orejas. Van más allá del tímpano y envían el sonido directamente al oído interno, lo que permite a los usuarios seguir oyendo el sonido ambiente.

Comparación de los tipos de auriculares y su impacto en la audición

¿Cuánto volumen y durante cuánto tiempo?

Es habitual que los usuarios de auriculares piensen que el volumen no está muy alto si no se siente de tal forma. Sin embargo, escuchar audio durante mucho tiempo a un volumen simplemente un poco elevado es suficiente para provocar daños auditivos irreversibles.

Por eso, un nivel de escucha seguro depende tanto del volumen como de la duración. Según la Organización Mundial de la Salud, 85 decibelios (dB) es el nivel máximo al que se puede escuchar con seguridad hasta 8 horas. Cada aumento de 10 dB reduce el tiempo de exposición seguro de forma dramática. A los 95 dB (similar al volumen de una motocicleta), el límite de seguridad baja a poco más de 10 minutos al día.

La mayoría de los auriculares y altavoces portátiles pueden superar con facilidad los 85 dB; de hecho, muchos alcanzan un volumen de entre 100 y 136 dB. Aun así, la mayoría no entiende bien la relación entre el volumen y el tiempo de escucha, aunque es fundamental para proteger la audición a largo plazo.

En los entornos ruidosos (como gimnasios, zonas urbanas concurridas o áreas de construcción), el sonido suele exceder los 80 dB, así que una exposición a este volumen a largo plazo puede suponer un riesgo auditivo. Los usuarios de auriculares suelen subir el volumen para mitigar este tipo de ruido ambiental, lo que aumenta el riesgo de sufrir daños. Un estudio demuestra que incluso la población joven, como los adolescentes —que utilizan earbuds de esta forma—, tienen 4,5 veces más posibilidades de sufrir pérdida de audición.

Una tabla que muestra los niveles de escucha seguros al usar auriculares

A pesar de que aún son pocas las personas que protegen su audición, cabe destacar que incluso cambios pequeños pueden tener beneficios duraderos. Por ejemplo, usar auriculares circumaurales (over-ear) o de cancelación de ruido, además de añadir descansos y bajar el volumen, reduce el riesgo de sufrir pérdida auditiva de forma irreversible.

¿Cuáles son los primeros indicios de pérdida de audición?

La pérdida de audición suele desarrollarse de manera gradual. Por lo tanto, es fácil no darse cuenta de las primeras señales.

Uno de los síntomas más claros de la pérdida de audición temprana es el tinnitus. El tinnitus se caracteriza por un zumbido o tintineo en los oídos sin que haya una fuente externa que lo provoque. Los síntomas pueden ser intermitentes o persistentes, lo que dificulta reconocerlos. Aun así, en ambos casos se los considera señales tempranas de daño en el oído interno.

Otro indicio claro de que hay una pérdida auditiva es la dificultad para entender el habla en entornos ruidosos. No hablamos de ser incapaz de escuchar un mensaje hablado, sino de tener problemas para identificar sonidos concretos, como las consonantes «s», «f» o «t». Estas letras causan problemas específicamente porque la primera etapa de la pérdida de audición afecta a los sonidos de alta frecuencia.

Además, puede que los sonidos se perciban ahogados, como si la otra persona estuviera murmurando o hablando a gran distancia. Muchas personas que experimentan una pérdida de audición temprana tienen problemas para distinguir tonos, sobre todo los más agudos, como las voces de los niños o el canto de los pájaros.

Ilustración del funcionamiento de la audición

La pérdida de audición la causa una exposición prolongada a sonidos altos, lo cual daña las ciliadas de la cóclea. Estas células del oído interno son delicadas y convierten las vibraciones del sonido en señales eléctricas. Además, estas células no se regeneran, así que, si se dañan, la pérdida auditiva es permanente. Sufrir cualquier síntoma asociado a la pérdida de audición es motivo más que suficiente para acudir a un médico especializado. Aunque el daño no sea reversible, se puede evitar que aumente.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo de la pérdida de audición?

Exponerse de forma continuada a entornos muy ruidosos, como conciertos, herramientas potentes o audios a gran volumen con auriculares, puede provocar daños auditivos acumulativos. Por lo general, estos daños aumenta gradualmente y los síntomas aparecen años después.

Los efectos a largo plazo de la pérdida de audición van más allá de una menor percepción del sonido. Conforme la capacidad auditiva se reduce, la comunicación se complica, lo cual puede afectar a las relaciones personales y a las oportunidades profesionales. De hecho, son muchas las personas que poco a poco reducen sus relaciones sociales, llegando a evitar conversaciones y reuniones en grupo. Como resultado, es habitual que aumente la ansiedad, la depresión y la baja autoestima.

Por otro lado, se ha relacionado la pérdida de audición con un declive cognitivo. Los adultos con pérdida de audición tienen más riesgos de sufrir una pérdida de memoria y demencia. En cuanto el cerebro tiene problemas para procesar sonidos incompletos o distorsionados, se requiere un mayor esfuerzo cognitivo, lo que puede acelerar la fatiga y el declive mental. En algunos estudios, se han descubierto cambios estructurales en zonas del cerebro asociadas a la memoria y a la percepción espacial.

Estos efectos pueden ser muy notables en los niños, ya que una pérdida de audición temprana puede interferir en el desarrollo del habla, el rendimiento académico y las relaciones sociales. De no tratarse, suelen provocar dificultades en el desarrollo a largo plazo. Independientemente de la edad, la audición tiene un papel fundamental en el equilibrio físico. Si se producen daños en el sistema auditivo, se puede reducir el equilibrio y aumentar el riesgo de caídas. Todo ello puede afectar a la calidad de vida.

Puesto que los daños auditivos suelen ser permanentes, es crucial evitarlos. Reconocer los primeros síntomas y tomar medidas al respecto, como proteger la audición y limitar la exposición a un volumen alto, puede reducir las consecuencias a largo plazo.

Estadísticas sobre la pérdida de audición por exposición al ruido en España

España es el quinto país de Europa en pérdida de audición, así que es una cuestión seria tanto para niños como para adultos. Las estadísticas que veremos a continuación muestran la pérdida de audición por exposición al ruido en España y las medidas tomadas para educar y concienciar a la población al respecto.

Comprender la prevalencia de la pérdida de audición en España

Infografía que muestra la prevalencia de la pérdida auditiva en España

La pérdida de audición es un problema de salud creciente, también en España, y las estadísticas lo demuestran. En 2023, el 2,6 % de los ciudadanos españoles de entre 15 y 24 años aseguraba sufrir algún tipo de pérdida auditiva. En este grupo de edad concreto, solo supuso un aumento del 1 % desde 2020. Sin embargo, dado el envejecimiento de la población en España, se prevé que la prevalencia de la pérdida de audición siga aumentando.

Los doctores están preocupados mayormente por los jóvenes. Casi la mitad de los adolescentes y jóvenes adultos de España podría desarrollar problemas de audición o tinnitus (acúfeno) como resultado de la exposición a sonidos muy altos. Entre ellos, destaca el daño provocado por el uso de auriculares y la asistencia a conciertos o clubes donde el volumen sea demasiado alto. De hecho, un doctor advierte de que el uso habitual de los auriculares hoy en día podría provocar problemas de audición en los próximos 10 o 20 años.

Asimismo, la pérdida de audición afecta al trato que reciben las personas y a cómo se sienten consigo mismas. Un estudio realizado en 2020 sobre la pérdida de audición en España descubrió que el 52 % de las personas con pérdida auditiva evita usar audífonos por el miedo al estigma social asociado a ellos. En el caso de los adultos mayores, las cifran son aún más altas. De hecho, más de la mitad de la población mayor de 76 años asegura tener problemas de audición. Además, las mujeres mayores que sufren pérdida de audición tienen más posibilidades de sentirse solas o aisladas socialmente.

No se puede obviar la importancia de proteger la audición a cualquier edad en España. Además, es necesario mantener los esfuerzos por concienciar a la sociedad de los peligros de los ruidos o sonidos altos y de la pérdida auditiva si no se trata.

Comportamientos peligrosos

Los daños auditivos no tienen por qué deberse a un solo motivo. Es más, pueden empezar a producirse en los clubes nocturnos, las calles concurridas, el trabajo e incluso en casa. Sea como fuera, el uso inadecuado de los auriculares es un factor de riesgo en cualquier lugar.

En 2023, la Universidad de Barcelona llevó a cabo un estudio en el que se descubrió que el 30 % de los jóvenes escucha música con auriculares a un volumen que podría provocar daños auditivos. A su vez, un estudio internacional descubrió que casi uno de cada cuatro jóvenes utiliza auriculares a un volumen peligroso.

Además, el peligro también existe fuera de casa. Según un estudio realizado en 2023, más del 9 % de las personas encuestadas en España había acudido a un club nocturno en el último mes. En Barcelona, la vida nocturna es la segunda fuente de ruido más común, solo por detrás del tráfico. Los clubes nocturnos fomentan prácticas de escucha peligrosas, ya que el volumen de la música en estos recintos suele sobrepasar los límites seguros, lo que contribuye al daño auditivo a largo plazo.

Por otro lado, los lugares de trabajo también pueden suponer un peligro para la salud auditiva. De hecho, algunos estudios han demostrado que casi el 20 % de los trabajadores españoles del sector industrial está en peligro de sufrir daños auditivos a largo plazo provocados por la exposición al ruido. Asimismo, un estudio llevado a cabo de forma conjunta con el Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial de Madrid, reveló que hay una relación entre la pérdida de audición de los pilotos y la cantidad de horas de vuelo acumuladas.

Otro estudio independiente sobre la exposición al ruido y la vibración por parte de los profesores de formación educativa comprobó que quienes dan clases en talleres son más propensos a sufrir pérdida de audición. En una jornada laboral (analizada en el estudio), los profesores pasaron hasta 5 horas en el taller, donde el nivel de ruido alcanzó los 94 dBA.

Cómo se trata la pérdida auditiva en España comparado con otros países

Aunque España tiene buenos resultados en algunas áreas de salud auditiva, sigue habiendo lagunas considerables en el acceso y la infraestructura. Uno de los mayores retos en este sentido es que la salud auditiva en España la gestionan mayormente los otorrinolaringólogos, que no son especialistas en audiología. De hecho, la primera hornada española de especialistas en audiología no se graduará hasta 2027 y será en la Universidad de Vic.

Es fundamental eliminar estas lagunas para mejorar la salud auditiva de los españoles y asegurar que las nuevas generaciones tengan acceso a los tratamientos necesarios.

En cuanto a lo positivo, cabe destacar que los españoles suelen acudir más al médico cuando notan problemas auditivos que la media internacional (79 % frente al 75 %). Además, los doctores en España son algo más proactivos a la hora recomendar audífonos, ya que el 58 % los recomienda, frente al 55 % en otros países europeos.

A su vez, los usuarios de audífonos en España llevan puestos estos dispositivos una media de 8,7 horas al día. De hecho, solo el 4 % los deja de utilizar, a diferencia del 6 % de media en Europa. Alrededor del 79 % de los españoles que usan audífonos dicen estar contentos con estos dispositivos y el 73 % asegura que han mejorado su vida social.

Sin embargo, el acceso a tratamientos auditivos avanzados, como los implantes cocleares, sigue siendo limitado. De los más de 200.000 españoles que sufren pérdida de audición severa, solo 23.000 usan implantes cocleares. El estigma asociado a ellos y la falta de concienciación contribuyen a que solo el 5,7 % de los adultos que podrían optar a ellos lo haga.

Cómo proteger los oídos mientras disfrutas de la música

Escuchar música debe ser divertido, no dañino. La regla del 60/60 tiene una base simple: mantén el volumen del dispositivo al 60 % o menos y haz un descanso cada 60 minutos de escucha. De esta forma, evitarás la sobrexposición y la saturación, además de permitir al oído recuperarse plenamente.

Los auriculares con cancelación de ruido pueden ayudar a mantener un nivel de escucha seguro. Los auriculares estándar no bloquean el ruido exterior, lo que puede llevar al usuario a subir el volumen para compensar. La cancelación de ruido elimina el sonido de fondo y facilita escuchar con claridad sin subir el volumen demasiado, sobre todo en entornos ruidosos.

Igualmente, los auriculares abiertos son una buena opción. Su diseño permite que el sonido y el aire pasen a través de las orejeras, lo cual reduce la presión del sonido en el oído. Como resultado, la experiencia de escucha es más natural y los usuarios no tienen la necesidad de subir el volumen a un nivel peligroso.

Muchos usuarios prefieren los auriculares de conducción ósea porque creen que esta tecnología es menos dañina para el oído, pero no hay pruebas que lo demuestren. Aunque la conducción ósea va más allá del tímpano, provoca igualmente que los cilios de la cóclea vibren, por lo que pueden ser tan dañinos como otros sistemas de auriculares.

Por último, la salud auditiva debería tratarse como una parte fundamental de la salud general. Por eso, pasar revisiones auditivas de forma habitual aumenta las posibilidades de detectar indicios de daño de manera temprana.

A continuación, encontrarás otros consejos para reducir las posibilidades de sufrir daños auditivos al usar auriculares:

  • Hacer descansos: Permitir que los oídos descansen es fundamental, sobre todo tras sesiones de escucha largas.
  • Controlar los niveles de sonido: Hay muchas aplicaciones para smartphones que permiten controlar el volumen del audio para que los usuarios de auriculares mantengan un nivel seguro.
  • Limpiar los dispositivos con frecuencia: Mantener los auriculares limpios puede ayudarte a evitar infecciones de oído.
  • Desactivar las notificaciones: Las notificaciones a gran volumen pueden provocar un pico sonoro peligroso para el oído y la salud auditiva en general.

Así pues, crear hábitos saludables al usar los auriculares, con ayuda de las herramientas adecuadas, puede proteger la salud auditiva a largo plazo.

Cómo elegir unos auriculares que protejan la audición

Es fundamental elegir unos auriculares que tengan funciones de seguridad, como limitación del volumen, cancelación de ruido o un buen aislamiento pasivo, ya que así protegerás tu audición sin sacrificar el disfrute.

  • Limitación del volumen: Los auriculares con limitación del volumen suelen establecer un límite de volumen de 85 dB. Así pues, el volumen se mantiene en el rango de escucha seguro recomendado. La limitación del volumen es importante para los niños y los usuarios de auriculares que suelan disfrutar de sesiones largas, ya que el límite reduce el riego de sobrexposición.
  • Cancelación de ruido: La cancelación de ruido activa permite a los usuarios escuchar música en zonas bulliciosas a un volumen más bajo. Por su parte, la cancelación de ruido ambiente mejora la claridad, sobre todo al hacer llamadas, sin tener que subir el volumen. Ambos tipos de cancelación bloquean los sonidos externos para no tener que aumentar el volumen.
  • Comodidad y ajuste: Los auriculares circumaurales (over-ear) suelen ser más seguros que los intraurales (in-ear). De hecho, su ajuste y encaje proporcionan un aislamiento pasivo y una distribución sonara más equilibrada. Las orejeras acolchadas y las diademas ajustables eliminan las fugas de sonido y evitan la fatiga y las molestias en las orejas, así que la experiencia general es más cómoda.

Por lo tanto, elegir un dispositivo que fomente una escucha saludable es clave para mantener la salud auditiva a largo plazo, ya sea para usarlo durante unos minutos o varias horas al día.

Conclusión

La comodidad y el placer de usar unos auriculares no debería lograrse a costa de la salud auditiva. Aunque los daños auditivos a largo plazo son graduales e irreversibles, se puede evitar su aparición si se adquieren hábitos de escucha saludables.

Algunos de estos son hábitos son usar los auriculares a un máximo del 60 % de volumen durante 60 minutos por sesión (la regla del 60/60), usar auriculares con cancelación de ruido y mantener el volumen en un rango seguro.

Revisa hoy mismo tus hábitos de escucha para ver si hay algo que debas cambiar. No hay mejor momento para empezar que ahora. De hecho, con solo unos pequeños cambios encontrarás el equilibrio perfecto entre disfrute y salud auditiva a largo plazo.

También es recomendable hacerse una revisión auditiva cada cierto tiempo si se utilizan auriculares. Si notas algún cambio en la audición, ya sea un zumbido, sonidos ahogados o dificultad para comprender el habla, no dudes en acudir al médico.

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Alex Laybourne